lunes, noviembre 26, 2012

El agotamiento de la razón

Dice Frank Herbert en El Mesías de Dune: " La razón es la primera víctima de las emociones fuertes". Claro. Cuando se lucha para que la razón no zozobre en una situación de presión emocional, cuando se trata necesariamente de no perder la cabeza, cuando a toda costa hay que mantener la serenidad, la claridad, la lucidez... Cuando ocurre todo eso, la mente y el cuerpo se agotan. Aparece un cansancio esencial. Es el agotamiento posterior a la lucha de la razón por no sucumbir a las emociones excesivas.

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lunes, enero 30, 2012

Identidad, tecnología y mestizaje

La tecnología cataliza cambios culturales. Hasta redefinir la identidad. Y eso siempre se da en forma de dilema. El dilema de Neo ante el agente Smith: "Señor Anderson, usted lleva dos vidas. Una tiene futuro; la otra, no". Y el dilema de Neo ante Morfeo: pastilla roja, pastilla azul. Sin vuelta atras. De regreso al mundo conocido o hacia la madriguera de conejos. En ese dilema habita el nudo gordiano de la identidad digital: ¿se es más o menos uno mismo cuando se vive en Internet? ¿Se es más o menos auténtico bajo un avatar de elfo macarra de nivel 27 que destripa orcos en una sesión multijugador? Probablemente la solución esté en el terreno del mestizaje, no de la doblez.

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sábado, octubre 17, 2009

El sentido de los días

En el tratado de iconografía de Juan F. Esteban encuentro un desarrollo de la explicación astrológica y religiosa de los días de la semana. Un planeta, un día. La vida regida por los astros. El microcosmos humano como correlato lógico del gran cosmos. Pienso en mi contemporaneidad. La semana viene definida en el imaginario de los currantes por un lunes muy duro: el puto lunes. Martes, miércoles (que se salva de la anomia por la X que evita confusiones en las hojas de planning) y jueves, días de curro. Divino viernes, glorioso sábado, que dura hasta el mediodía siguiente, y el crepuscular domingo; en realidad, la tarde del domingo. Nada de miércoles por Mercuirio, jueves por Iove, lunes por la Luna o domingo por el Sol. El trabajo, no los astros, gobierna la existencia contemporánea. Jünger tenía razón: es la era del trabajador.

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jueves, abril 23, 2009

Un regalo

Hace algunos días se ha presentado una iniciativa de la Unesco, la Biblioteca Digital Mundial. Un regalo que reconcilia con el mundo, un espacio donde las piedras recuperan la voz de los antiguos. Verdaderamente, una catedral en Internet. Por favor, visitadla. Yo ya la he puesto en el bogroll de esta bitácora. Usad el enlace con reverencia: entrar ahí tiene algo de sagrado. 

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lunes, diciembre 15, 2008

Los excesos de la moral

Hace poco, en un aquelarre prenavideño al que asistía por motivos profesionales, algunos de los comensales bienpensantes comentaban con preocupación las recientes algaradas callejeras de Grecia y otras ciudades europeas. Violencia antisistema, decían. Los jóvenes han perdido el rumbo, comentaban. Crisis de los valores, diagnosticaban. Precisamente, lo que ha incendiado las hogueras en las calles no ha sido una falta de valores. Más bien, un exceso de moral. De expectativas morales defraudadas. De rechazo ciego a la hipocresía social. Eso lo sabía bien Robespierre, el Incorruptible, al instaurar el régimen del Terror. Ese sabor del desencanto de quien ha creído en una idea hasta las últimas consecuencias lo conocen todos los revolucionarios consecuentes que han llevado sus propuestas hasta el extremo. Lo explica elocuentemente Camus en una obra de teatro, 'Los justos'.

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viernes, octubre 10, 2008

Okupas


Los bárbaros no destruyeron el Imperio. Ésa es la tesis de Pirenne en Mahoma y Carlomagno. Simplemente, como buenos okupas, se metieron en el viejo palacio y lo tabicaron para crear apartamentos. El Imperio desaparece después, in partibus occidentis, con la irrupción del Islam como espoleta, pero su memoria llega hasta hoy. En Oriente, Roma sobrevive hasta 1453 y su herencia simbólica la recoge Rusia, la Santa Rusia, la Tercera Roma; y es innegable que ese discurso, hoy, es mucho más que un recuerdo, cuando el viejo imperio de los zares se ha sacudido su capa de pintura roja.

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