martes, agosto 21, 2012

La brújula del tiempo

He disfrutado mucho estos días con la relectura de El libro del reloj de arena, de Jünger. Enlazo dos ideas: la arena se desliza en la ampolleta del reloj de arena, pero no desaparece. El tiempo, en el reloj de arena, se desvacence, pero no es aniquilado. Se enriquece en esa profundidad de lo incorpóreo que, en el vaso superior de la ampolleta, antes fue y ya no es, aunque no definitivamente. Eso ubica a esa idea del tiempo en el centro mismo de la vida, de la definición de la vida. Y ello mismo conduce a una segunda reflexión: el reloj no es en sí un instrumento agobiante de control. Quizá lo es en el contexto de los relojes mecánicos, propios del mundo automatizado, no humano. El reloj (un reloj de arena, de agua, de sol, los relojes elementales) también es un sistema de orientación. Una brújula. Esto lo entendemos hoy dolorosamente: nos han quitado el tiempo, nos han quitado la brújula. Estamos desorientados.

PS: para Gonzalo, con mi agradecimiento vergonzante.

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sábado, marzo 10, 2012

Los halcones de la nada

Los halcones de la nada vampirizan la vida de los demás. No es infrecuente que ese espectáculo provoque la sensación de sentirse traicionado, defraudado; porque todo el esfuerzo por sembrar ideas y abrir espacios a la deliberación, el regalar conocimiento para ayudar a que todos puedan saberse iguales, al final es aprovechado, esquilmado por los listos de este mundo de esclavos mentales y traficantes de ideas de segunda mano. Sin embargo, esas plagas de langosta nunca logran arrasar con todo. Siempre dejan algunas semillas sin esquilmar, los mongoles no consiguieron borrar las mil y una noches de la memoria de Bagdad. Es cuestión de irse. Siempre es cuestión de irse. De recoger esas palabras-semilla que diría Emilio Lledó y buscarse nuevas praderas en las que acampar. Nuevos territorios en los que buscar. Nuevas tierras que cartografiar.

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jueves, abril 23, 2009

Un regalo

Hace algunos días se ha presentado una iniciativa de la Unesco, la Biblioteca Digital Mundial. Un regalo que reconcilia con el mundo, un espacio donde las piedras recuperan la voz de los antiguos. Verdaderamente, una catedral en Internet. Por favor, visitadla. Yo ya la he puesto en el bogroll de esta bitácora. Usad el enlace con reverencia: entrar ahí tiene algo de sagrado. 

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