jueves, enero 29, 2009

Dónde buscar

Dónde están las raíces de la confianza. Paul Valéry decía que el corazón consiste en depender. Lazos. Convivencia. Debe ser algo más allá del pacto, del mero contrato. Algo más consistente que la idea de Rousseau. Porque el pacto no presupone confianza. Un pacto es un acuerdo mutuo sobre algo entre dos partes. De ese acuerdo se deduce que habrá una situación de ausencia de violencia. Pero eso no tiene nada que ver con la confianza. En la confianza hay un elemento afectivo. Pero, lo afectivo, ¿es electivo? De origen, no. Aunque Goethe habla de afinidades electivas. Sin embargo, lo afectivo, como base anterior a la confianza, se puede construir. Ello es posible porque la inteligencia no es sólo racionalidad. Se puede trabajar con instrumentos racionales para facilitar el surgimiento de elementos afectivos. Quizá el campo de trabajo sea la identidad: los rasgos que se comparten y los que se construyen para que sean compartidos, el proyecto. Bien. Dos puntos de apoyo previos a la afectividad, previos a la confianza. Uno: la identidad autopercibida y los rasgos que podrían permitir construir un 'nosotros'. Dos: el proyecto hacia el que se orienta esa primera persona del plural. Identidad autopercibida: qué dicen las personas, cada persona, de sí misma. De esas voces saldrán elementos comunes, que deben ser la base para identificar los puntos de referencia de una organización. De esos elementos comunes y de esos puntos de referencia debe nacer el proyecto que teje la trabazón.

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2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

¿Dónde buscar? En tu interior,respondería yo. No hay otra dirección, aunque en los tiempos que corren la sabiduría parezca tradicional y menos atractiva.
En este sentido, necesito palabras sencillas, las adecuadas a las proposiciones simples que surjan del corazón; y menos de la altisonancia y complejidad de otras expresiones de la mente. Ya sabes que el dolor es una fractura del entendimiento (Gibran), y no estoy seguro de poder entenderte; pero percibo la inquietud que, como a todos, no sume en la ignorancia con un punto vanidoso de conquista intelectual.Permiteme decirte que la verdad debe ser sentida. Y no, meramente, en contraposición al carácter ilusorio del mundo, sino al deleite de gozar la única libertad que tenemos,incluso me atrevería a decir que la única posesión. Yo llamaría confianza al método o la herramienta práctica que te conecte a ella. "¿Y la verdad?, ¿Y la verdad?- va pensando Virginia Wolf mientras recorre la fiesta en el salón. Describe esta escena en boca de uno de sus personajes,muy divertida.
En fin, el blog es exelente. Te sigo con fidelidad, te felicito y te animo a que no dejes de compartir tus anotaciones del bar.
Muchas gracias.

6:38 a. m.  
Blogger alfonso pedrosa said...

Todo lo que cuentas está relacionado con un elemento que considero clave en una organización (mi entorno laboral directo)en la que ha quebrado el principio de confianza y que se plantee recuperarlo. Más bien, refundarlo. Ese elemento clave es lo afectivo. Pides palabras sencillas. Y así debe ser. Ocurre que, para articular un código común, compartido, sobre el que edificar confianza, hay que manejar ideas, razonamientos que puedan ser articulados por cualquiera en esa organización, en ese entorno. Por lo tanto, deben ser, en cierto sentido, formulables, teorizables. El riesgo es cargar la suerte sobre el discurso racional y olvidarse de lo que tú planteas en tu comentario: buscar en mi interior. Cierto. Hallar la conexión afectiva, la chispa que convierte a un rebaño en un equipo, el motivo irracional que despierta el interés de los individuos por diseñar unas reglas comunes bajo las que trabajar. Sí, la verdad debe ser sentida. Si no es así, está muerta. En fin, todo esto es una especie de penúltima cabalgada. Muchas gracias por estar ahí, en estos tiempos en los que hacer compañía es infinitamente más importante que dar consejos. Iré posteando más ideas. Y seguirás siendo más que bienvenido en el bar.

9:23 p. m.  

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